Podología, una profesión por descubrir

Podología es una titulación universitaria de grado que consiste en 4 años de formación en conocimientos generales del cuerpo humano (anatomía, fisiología, histología, farmacología etc.) y conocimientos específicos del pie, su funcionamiento y la importancia que tiene para el organismo y la calidad de vida de las personas.

Durante su formación universitaria, los podólogos adquieren conocimientos y habilidades para explorar, diagnosticar y tratar todos los procesos patologicos y alteraciones que afectan a los pies. De este modo, los podólogos pueden tratar desde las manifestaciones más basicas (durezas y callos) hasta los casos más complejos que requieren terapias específicas con plantillas personalizadas, exploraciones de la marcha por ordenador, terapias físicas, cuidado de heridas de los pies -incluyendo las úlceras en diabéticos- o incluso cirugía del pie en todas sus vertientes: cirugía de las uñas y cirugía osteo-articular avanzada, siempre en régimen ambulatorio (sin ingreso hospitalario) y empleando las técnicas más específicas y con mayor garantía de éxito en base a los conocimientos científicos actuales.

             

Legalmente, los podólogos están habilitados para recibir a los pacientes que padecen problemas en los pies de forma autónoma en sus consultas privadas y establecer un diagnóstico del problema, los factores que influyen en él y la mejor manera de tratarlo. Ningún otro profesional no-sanitario puede, por ley, realizar diagnósticos y tratamientos en los pies. Si en otro lugar le ofrecen este tipo de servicios tenga en cuenta que es ilegal y que la formación recibida por ese otro profesional en ningún caso puede compararse a la que recibe un podólogo en el tratamiento y el cuidado de los pies. Además, las consultas de Podología están sometidas a un control sanitario que garantiza las condiciones de higiene necesarias para desarrollar este tipo de actividad incluyendo los protocolos de limpieza y esterilización del instrumental que no se siguen en otro tipo de centros y que son un riesgo de infección para los pacientes.

             

Un podólogo puede emplear todas las armas terapéuticas a su alcance para tratar alteraciones y deformidades en los pies, incluyendo la prescripción de fármacos dentro de sus competencias profesionales. Es de hecho, junto con el médico y el odontólogo, el único profesional sanitario que puede hacerlo.

¿Por qué debo ir al podólogo si tengo problemas en los pies?

Formación y conocimiento científico

La formación universitaria que recibe el Podólogo es mucho más amplia y especializada que cualquier formación recibida por otro profesional en el diagnóstico y tratamiento de los pies. En la actualidad, los conocimientos que el podólogo adquiere y emplea a la hora de tratar a sus pacientes se basan en estudios científicos que garantizan el uso de las mejores soluciones posibles disponibles para cada problema. Esto hace del podólogo el profesional sanitario más cualificado y especializado en el tratamiento de los pies y, por tanto, el más eficaz.

Higiene y esterilización

 

Las consultas de Podología están sometidas a controles sanitarios y reúnen una serie de requisitos mínimos que garantizan en todo momento la higiene y la seguridad para los pacientes. Para ello, el podólogo utiliza protocolos de higiene y desinfección del instrumental de acuerdo con la legislación vigente, evitando en todo momento el riesgo de infecciones en sus pacientes. En la actualidad otros profesionales no sanitarios ofrecen servicios de "tratamiento" de los pies sin tener conocimiento científico ni habilitación legal para ello y dónde estas condiciones de higiene y esterilización no están garantizadas, lo que supone un riesgo para los pacientes tanto por mala praxis como por una infección a través de instrumentos contaminados.

Un solo profesional, muchas soluciones

 

El sistema público de salud en España no dispone de podólogos para el tratamiento de los problemas de los pies, por lo que cuando estos aparecen y los pacientes recurren a dicho sistema a menudo son derivados a profesionales que no son específicos ni expertos en dichas afecciones y las soluciones que se les ofrecen en muchas ocasiones no son eficaces para solucionar estos problemas. En su formación, el podólogo integra conocimientos de muchas disciplinas distintas (biomecánica, dermatología, fisiología, farmacología, histología, cirugía...), lo que le permite tener un conocimiento mucho más completo, amplio y específico del pie que cualquier otro profesional sanitario. Gracias a ello el podólogo es capaz de diagnosticar y resolver los problemas de los pies haciendo uso de muchas armas terapéuticas de forma combinada siendo de este modo más eficaz y resolutivo a la hora de afrontar las afecciones de los pies y ofreciendo todas las opciones disponibles para cada problema de forma personalizada.